Redacción
Juan Sebastián Sosa
¡Como en una película animada! Una exploradora marina vivió una inolvidable experiencia bajo las profundidades del mar con un pulpo. Mientras la mujer buceaba, el animal se envolvió en su brazo y la guio hasta un lugar oculto en el océano.
La mujer que tuvo el privilegio de vivir ese increíble momento fue Jules Casey, quien compartió el video de su experiencia en sus redes sociales. “Publiqué un par de fotos de esta increíble interacción con un enorme pulpo maorí. Sé que algunos de ustedes pensaron que simplemente estaba inventando la historia, pero aquí está el video para demostrar que no fue un cuento de hadas, que realmente sucedió”, indicó.
Si bien para los aficionados exploradores se pudo tratar de un momento de pánico, la experiencia de Casey como nadadora le ayudó a no tener miedo ante la situación y dejarse guiar por el pulpo, quien constantemente volteaba a revisar que la mujer efectivamente lo estaba siguiendo.
“Este encuentro ocurrió hacia el final de mi inmersión. No sé si lo encontré o si él me encontró. Extendió su brazo para tomar mi mano y en ese momento sentí que quería que lo siguiera”, señaló la mujer en la red social en la que posteó el video.
La mujer también contó que, según lo que pudo ver del aspecto del pulpo, este se encontraba en el final de su vida, ya que había perdido la punta de la mayoría de sus brazos y tenía muchas manchas blancas: “supongo que se ha estado apareando”, indicó.
¿A dónde llevó el pulpo a la exploradora?
“Lo seguí durante varios minutos y me llevó a un lugar que nunca antes había visitado. Había una lápida atada entre postes de acero. En la lápida había una foto de un joven sosteniendo su perro blanco y peludo”, relató la mujer sobre su pequeño viaje.
En ese lugar, lo que el pulpo quería que la mujer presenciara era un arrecife de coral artificial que la dejó sorprendida. Al parecer, el lugar se llamaría Lorenz's Loop, estaría aún en construcción y sería en honor del hombre que aparece en la imagen de la lápida.
Al parecer, el lugar habría sido creado para la comodidad de los animales marinos que vivían en esas aguas profundas y para atraer a nuevas especies que se sintieran viviendo como en casa en ese lugar.
Sin embargo, la historia no para ahí. La mujer, al llegar al lugar que le quería mostrar el pulpo, empezó a ver unos tubos de metal y algunas estatuas sumergidas formando un sendero bien organizado. Luego de investigar sobre qué se trataba, encontró que la construcción fue hecha por un hombre a quien se había encontrado en una tienda de buceo y este le confesó que construyó el espacio en honor a su mejor amigo.
El hombre le mostró a la buceadora un pequeño mapa en el que había dibujado la estructura del arrecife en honor a Lorenz, quien había fallecido recientemente y ese sería su tributo.
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