Redacción
Juan Sebastián Sosa
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se reunió este martes 3 de febrero de 2026 con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. Este encuentro, considerado histórico por ambas delegaciones, marca el inicio formal del diálogo bilateral entre las dos administraciones tras meses de tensiones.
La reunión, que se celebra a puerta cerrada en la Oficina Oval, hace parte de una agenda que busca abordar temas como la lucha contra el narcotráfico, cooperación económica y fortalecimiento de relaciones diplomáticas.
Petro no asistió solo. Junto a él viajó una comitiva compuesta por altos funcionarios, entre ellos la canciller Rosa Yolanda Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez, y el director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), René Guarín.
Además, el mandatario colombiano no llegó con las manos vacías. Decidió entregar regalos que representan no solo productos nacionales de alta calidad, sino también un mensaje político y social.
Desde el café cultivado por excocaleros hasta un vestido artesanal tejido por mujeres indígenas, Petro llevó a Washington un mensaje que conecta la identidad colombiana con su proyecto de gobierno.

Café de la sustitución y chocolates de exportación: los regalos para Trump
Uno de los regalos más simbólicos que llevó Gustavo Petro fue una ‘ancheta’ compuesta por café especial y chocolates de exportación. Estos productos fueron elaborados por familias campesinas vinculadas a los programas de sustitución de cultivos ilícitos.
Según la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos, el gesto no es un protocolo tradicional. “Esta no es una 'ancheta' cualquiera, es el resultado del trabajo de miles de familias que dejaron la coca y hoy les apuestan a economías legales”, indicó la entidad en diálogo con EFE.
El café incluido en la canasta proviene de Argelia, Cauca. Está empacado en bolsas de 250 gramos, con un valor comercial de 40 mil pesos. Es un café lavado, con acidez media, cuerpo medio y tostión media-alta. Las variedades son Castillo, Caturra y Bourbon rosado.

Cada bolsa representa el esfuerzo de 2.300 familias caficultoras que han transformado sus economías gracias al programa. El café fue procesado por unidades productivas locales, reforzando el impacto comunitario del proyecto.
Junto al café, la ancheta contiene chocolates elaborados con cacao cultivado por 18 mil familias cacaoteras en Meta, Córdoba, Santander, Nariño y Arauca. Cada caja de chocolate tiene un costo aproximado de 50 mil pesos y está lista para el consumo final.
El mensaje en los obsequios va más allá del sabor: es una muestra del cambio de modelo económico en territorios afectados por el conflicto armado y el narcotráfico.

Tarjetas personalizadas: un mensaje directo a la Casa Blanca
Además del café y los chocolates, cada obsequio fue acompañado por una tarjeta personalizada escrita en inglés y firmada por familias campesinas beneficiadas por la sustitución de cultivos.
Estas tarjetas están dirigidas al presidente Donald Trump, al vicepresidente J. D. Vance, al secretario de Estado Marco Rubio, a la jefa de gabinete Susie Wiles, y a la secretaria de prensa Karoline Leavitt.
El propósito de este gesto es resaltar el componente humano detrás de los productos. Las tarjetas buscan generar empatía con las historias de vida de quienes han apostado por una economía legal y sostenible.
Este detalle, cuidadosamente pensado por la Dirección de Sustitución de Cultivos Ilícitos, refuerza el mensaje del gobierno Petro en la agenda bilateral: que la lucha contra las drogas también puede pasar por el desarrollo rural y la inversión social.
El componente simbólico y político de este regalo convierte la ancheta en una herramienta de diplomacia blanda. El café y el cacao, más allá de su calidad, representan esperanza para miles de familias rurales.
El vestido artesanal para Melania Trump: identidad y sostenibilidad
Para la primera dama estadounidense, Melania Trump, el presidente Petro llevó un regalo con un profundo sentido cultural: un vestido artesanal elaborado por manos indígenas del departamento de Nariño.
La prenda fue confeccionada por Hajsú Etnomoda, una iniciativa liderada por Flor Imbacuán Pantoja, mujer indígena de la etnia de los Pastos. El vestido fue tejido en guanga, un telar ancestral andino, utilizando lana de oveja, seda natural, algodón, bambú, lino cashmere y alpaca.
El gesto busca honrar la historia de los pueblos indígenas de Colombia y destacar el papel de las mujeres artesanas en la preservación de saberes ancestrales. La prenda también representa un compromiso con la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza.
Hajsú Etnomoda, con apoyo de Artesanías de Colombia S.A. BIC, ha logrado mantener viva una tradición textil que conecta identidad, memoria y arte. La marca también ha servido como una vía de empoderamiento económico para comunidades del sur del país.
“Con esta prenda, Petro no solo llevó un regalo, sino también un mensaje de respeto por las tradiciones y el medio ambiente, destacando la importancia de preservar el legado cultural de Colombia en el escenario internacional”, concluyó la entidad.
El vestido se convierte así en un símbolo del talento colombiano y del enfoque del gobierno actual en rescatar, proteger y promover los valores culturales del país.
Comparte en: