Redacción
Juan Sebastián Sosa
El historial clínico de Josué Cubillos García se convirtió en una pieza clave para entender el ataque que dejó tres personas muertas durante el rodaje de Sin senos sí hay paraíso 4, registrado el sábado 18 de abril de 2026 en el parqueadero del Instituto Roosevelt, ubicado en la carrera 4 este # 17-50, en el barrio Los Laches de Bogotá.
El suceso ocurrió exactamente a las 2:14 de la tarde, mientras en ese punto se desarrollaba la grabación de la cuarta temporada de la serie colombiana producida por TIS Estudios para cadenas internacionales como Disney y Telemundo.
El ataque dejó como víctimas mortales a dos trabajadores del equipo técnico, identificados como Henry Alberto Benavides y Nicolás Perdomo Corrales, mientras que un tercer integrante, Raúl Vanegas, resultó herido de gravedad y permanece en una unidad de cuidados intensivos.
Con el paso de las horas, las autoridades han ido revelando el perfil del agresor: un joven de 24 años con un historial psiquiátrico complejo, múltiples crisis previas y un episodio documentado el día anterior al crimen en el mismo sector.

Lo que reveló la Policía sobre el ataque en el rodaje de Sin senos sí hay paraíso
El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, explicó en entrevista con Blu Radio que las conclusiones sobre el caso se basaron en una investigación rigurosa que incluyó el análisis de 35 horas de grabaciones de cámaras de seguridad, la revisión de 45 fotogramas y la realización de ocho entrevistas presenciales en el lugar de los hechos.
Sobre la dinámica del primer homicidio, el general Cristancho relató lo observado en las imágenes: “Pudimos determinar que la primera víctima se encontraba fuera del set. Se encontraba en vía pública, recostado incluso a una reja del lugar donde estaban desarrollando la filmación, y una persona pasa, se devuelve y, sin mediar palabra, lo ataca tan solo por la espalda con un arma cortopunzante. Lo ataca indiscriminadamente de forma agresiva produciéndole una herida mortal”, señaló.
Tras ese primer impacto, el atacante caminó aproximadamente 20 metros antes de reaccionar nuevamente contra los presentes, asesinando a una segunda persona y lesionando a una tercera. El oficial también señaló que la primera víctima no estaba participando directamente en las escenas al momento de la agresión, lo que refuerza el carácter indiscriminado del ataque.

Luego de los homicidios, varios miembros del equipo de producción reaccionaron, alcanzaron al agresor dentro del parqueadero y lo atacaron. Las lesiones que recibió provocaron su muerte en el lugar, con lo cual el hecho dejó un saldo de tres personas sin vida.
Las autoridades descartaron desde un principio la hipótesis del hurto, y orientaron la investigación hacia un episodio de intolerancia vinculado al estado mental del agresor. “Esta persona amenazaba de forma constante a algunas personas”, afirmó el general Cristancho en declaraciones recogidas por Blu Radio.
El historial psiquiátrico del atacante de Sin senos sí hay paraíso
El responsable de las agresiones fue identificado como Josué Cubillos García, un joven de 24 años natural de Bogotá. Aunque las primeras versiones sugerían que se trataba de un habitante de calle, las investigaciones de las autoridades y un comunicado de la Secretaría de Integración Social desmintieron esa información: Cubillos no estaba registrado en bases de datos de poblaciones vulnerables ni residía en inquilinatos.
Por el contrario, vivía con su familia en el barrio Nuevo Muzú, en la localidad de Tunjuelito, contaba con formación académica de nivel tecnólogo y estaba afiliado al régimen contributivo de salud.
Su historial médico revelaba un cuadro clínico complejo marcado por crisis de salud mental recurrentes. En declaraciones para Caracol Radio 6AM-W, el comandante Cristancho profundizó en el perfil psiquiátrico del agresor: “esta persona amenazaba constantemente a algunas personas. Verificando su historia clínica presentaba un diagnóstico psiquiátrico de trastorno psicótico, asociado a consumo de sustancias psicoactivas con episodios de desorganización del pensamiento. (...) Lo que dice la historia clínica es diagnóstico diferencial de esquizofrenia”.
El expediente médico también daba cuenta de al menos cuatro ingresos a centros especializados por crisis de salud mental. Para las autoridades, esos antecedentes resultan determinantes para perfilar la conducta de Cubillos García antes del ataque y orientar las líneas de investigación sobre los móviles del crimen.
Un familiar del agresor confirmó al diario El Tiempo que Cubillos ya había tenido otros episodios de agresión, incluso hacia personas cercanas. Al respecto, explicó: “Presumo que fue un impulso basado en su condición. Él inició con todo esto hace 3 años aproximadamente y consumía mucha marihuana, producto de ello le generó un cuadro psicótico y nervioso, lo cual en ocasiones le generaba trastornos agresivos e impulsivos, por lo que debía medicarse a diario, pero nunca tuvo disciplina”.
Tras un incidente previo en el que el agresor amenazó a un vecino de su barrio, la familia de Cubillos aseguró que tomaría medidas e informó posteriormente que el joven fue internado en un instituto para rehabilitación, aunque esa intervención no impidió lo que ocurrió semanas después en Los Laches.

¿Por qué Cubillos regresó al Instituto Roosevelt el día del ataque?
La hipótesis principal de las autoridades ubica un antecedente directo un día antes del crimen. El viernes 17 de abril de 2026, Cubillos acudió al Instituto Roosevelt para solicitar su historia clínica, pero el trámite no prosperó porque la entidad es de carácter pediátrico y los números de cédula que presentó no coincidían con los registros disponibles.
“Los guardias lo tuvieron que sacar”, relató el general Cristancho en declaraciones recogidas por Blu Radio. En ese momento, la Policía le decomisó un arma cortopunzante y le impuso un comparendo. El episodio concluyó con el joven alejándose del lugar en evidente estado de alteración, sin que se tomara ninguna medida adicional de prevención.
Al día siguiente, las cámaras de seguridad lo muestran recorriendo el sector antes del ataque. Según la reconstrucción realizada por las autoridades, el agresor habría confundido a los miembros del equipo de producción con personal de seguridad del lugar. “Pensamos que creía que eran personas de seguridad”, indicó el comandante Cristancho, señalando esa interpretación como la principal línea de análisis sobre el motivo de la agresión.
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