Redacción Juan Sebastián Sosa

Mientras las autoridades siguen adelantando investigaciones contra Zulma Guzmán, la mujer señalada de enviar frambuesas envenenadas con talio a menores de edad en Bogotá, este miércoles 21 de enero se conocieron detalles que vuelven a sacudir al país. 

 

Todo comenzó en abril de 2025, cuando un grupo de menores de edad compartía en la casa de una de ellas. En medio del encuentro, consumieron unas frambuesas que, según la investigación, llegaron como un regalo a nombre del hermano de una de las jóvenes. Poco después, presentaron síntomas graves de intoxicación.

 

Las menores fueron trasladadas a la Fundación Santa Fe, en el norte de Bogotá. Junto a ellas también fueron internados otra menor y un joven mayor de edad que habían ingerido los mismos alimentos. Aunque los dos últimos lograron recuperarse, dos de las adolescentes fallecieron el 5 y el 9 de abril.

 

Este hecho activó una investigación de la Fiscalía General de la Nación, que ha venido sumando elementos probatorios en contra de Zulma Guzmán. Uno de los aspectos que más llamó la atención de las autoridades fue la forma en que las frambuesas llegaron al domicilio, camufladas como un detalle familiar.

 

Sin embargo, este no fue un hecho aislado. En diciembre de 2020, la madre de una de las menores también presentó síntomas severos que desconcertaron a los médicos. Un especialista logró identificar que se trataba de una intoxicación por talio, diagnóstico que luego fue confirmado con exámenes de laboratorio.

 

Aunque la mujer tuvo una recuperación parcial, su salud volvió a deteriorarse con el paso del tiempo. Ese antecedente, en retrospectiva, encendió las alarmas de los investigadores, quienes empezaron a identificar patrones en los síntomas y en los posibles responsables.

 

Para los fiscales del caso, este episodio anterior no solo refuerza la hipótesis sobre la responsabilidad de Guzmán, sino que también sugiere una posible planificación prolongada y metódica de los hechos. La historia familiar y los vínculos personales comenzaron a ser parte esencial del expediente judicial.

 

Con estos antecedentes, el caso fue tomando un perfil mucho más complejo. Los investigadores no solo analizan la muerte de las dos adolescentes, sino también los posibles intentos anteriores de envenenamiento, lo que podría cambiar el enfoque de la acusación.

 

Revelan informe toxicológico por muerte de menores tras consumir frambuesas con talio: ¿qué hallaron?

 

Caso Zulma Guzmán: informe de toxicología reveló detalles sobre muerte por talio

 

El expediente judicial incorporó un informe clave elaborado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, documento que ya fue conocido por la Fiscalía. El análisis toxicológico se centró en los alimentos consumidos por las menores el 3 de abril de 2025, día en que ocurrió la tragedia.

 

Según Noticias RCN, que tuvo acceso exclusivo al dictamen, el análisis incluyó tres productos: café, galletas y las frambuesas que llegaron a la vivienda ubicada en el sector de Los Rosales, norte de Bogotá. El objetivo era establecer si alguno de ellos contenía sustancias tóxicas.

 

Las primeras conclusiones fueron determinantes. En el análisis de las galletas horneadas y el café no se detectaron sustancias tóxicas. Sin embargo, el resultado fue distinto en el caso de las frambuesas. Los expertos encontraron niveles peligrosamente altos de talio, un metal pesado extremadamente tóxico.

 

En palabras del dictamen: “En la muestra descrita como ‘frambuesas bañadas en chocolate amargo y chocolate blanco’ analizada se detectó talio en una concentración superior a 20 ug/ml (20 mg/l). En la muestra de contenido gástrico analizada se detectó talio en una concentración superior a 20 ug/ml (20 mg/l)”.

 

La presencia del metal no solo se detectó en el alimento, sino también en el contenido gástrico de las víctimas, lo que, para la Fiscalía, refuerza la línea investigativa de que la intoxicación fue causada por ese alimento en particular y no por otra vía.

 

El talio es un veneno difícil de detectar en primeras etapas, lo que complica los diagnósticos médicos. Sin embargo, sus efectos son letales en dosis elevadas. Este hallazgo le permitió a la Fiscalía descartar otras hipótesis y centrarse en la manipulación del alimento como principal medio del crimen.

 

La evidencia, según los investigadores, demuestra que las frambuesas no solo fueron el vehículo del veneno, sino que también habrían sido seleccionadas cuidadosamente como un canal casi imposible de sospechar. El nivel de planeación detrás del hecho genera nuevas preguntas sobre la intención y el contexto.

 

Los resultados del análisis se convierten así en uno de los pilares más sólidos del proceso judicial contra Zulma Guzmán, al confirmar de manera científica la causa del envenenamiento que cobró la vida de las menores.

 

Qué tan alto era el nivel de talio encontrado en las víctimas

 

La gravedad de los resultados llevó a Noticias RCN a consultar a Yefrín Garavito, CEO de la Unidad de Investigación Criminal, quien analizó la magnitud del hallazgo. Su explicación fue clara: “A nivel médico-legal podemos demostrar que las concentraciones superiores a 6 mg de talio pueden llegar a ser mortales, de manera inmediata, a pesar de que 1g hacia adelante se considera extremadamente tóxico”.

 

Esto quiere decir que las concentraciones encontradas en las frambuesas y en el contenido gástrico —superiores a 20 mg/l— representan una dosis letal, muy por encima del umbral de riesgo. El dictamen no deja dudas sobre la intencionalidad del hecho ni sobre su capacidad mortal.

 

Los expertos aseguran que el talio es una sustancia que ataca el sistema nervioso, compromete el corazón, el hígado y los riñones, y cuyos efectos pueden aparecer de forma progresiva o inmediata dependiendo de la dosis. En este caso, los síntomas fueron rápidos y severos.

 

El nivel de toxicidad encontrado en este caso revela una posible intención de causar daño irreparable. Según la investigación, la cantidad suministrada no dejó espacio para la recuperación, como lo evidencian las muertes ocurridas pocos días después del consumo.

 

Además, este hallazgo permite reforzar la trazabilidad del crimen, al establecer una correlación directa entre el alimento entregado, los síntomas presentados y la muerte de las víctimas, cerrando un círculo de evidencia difícil de controvertir en juicio.

 

Aunque la investigación continúa, el informe toxicológico representa una de las pruebas técnicas más contundentes. Para los investigadores y los familiares de las víctimas, este resultado es clave para esclarecer el crimen y exigir justicia.

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