Redacción
Juan Sebastián Sosa
Salvatore Basile Ferreira, más conocido como Salvo Basile, falleció en la madrugada de este lunes 26 de enero a los 85 años en Cartagena de Indias. Actor, productor y figura clave del cine en Colombia, dedicó más de medio siglo de su vida al arte, tras llegar desde Italia en 1968.
Nacido en Nápoles el 18 de mayo de 1940, llegó a Cartagena como asistente de dirección de Gillo Pontecorvo para el rodaje de ‘Queimada’. Esa experiencia marcó su vida y lo llevó a establecerse definitivamente en la ciudad. Allí formó su familia y se integró activamente a los espacios culturales.
Su muerte fue confirmada por el periodista Poncho Rentería en entrevista con Blu Radio. “Ni tan buenos días, porque es aburrido registrar la muerte de un amigazo como Salvatore”, dijo, al anunciar el fallecimiento ocurrido a las 4:00 de la mañana en una clínica de Bogotá.
El cine colombiano pierde a una de sus figuras más queridas, recordado por su entrega tanto en las pantallas como fuera de ellas. Desde su llegada, Basile trabajó en múltiples campos del arte, incluyendo televisión, teatro, producción y periodismo.

La enfermedad que le quitó la vida a Salvo Basile
La causa del fallecimiento de Salvo Basile fue una enfermedad oncológica. Según reportes y fuentes conocidas tras su muerte, el actor enfrentaba un cáncer de estómago que deterioró su salud de manera progresiva.
Poncho Rentería relató: “Le dolía mucho. Pasó malos días. Por eso hay que decir, como dijo mi mujer que es médica, descansó de sus dolores porque eran incorregibles”. El diagnóstico de cáncer fue confirmado como la causa principal de su muerte.
Durante sus últimos años, la enfermedad lo mantuvo bajo atención médica constante. A sus 85 años, su organismo no logró resistir las complicaciones que generó el avance del cáncer en su cuerpo.
En algunos testimonios extraoficiales se mencionaron afecciones cardiacas que se agravaron en las semanas finales. Esta combinación entre el cáncer y los problemas cardiovasculares habría afectado su estado general de salud.
Aunque estas afecciones adicionales no siempre se especificaron de forma pública, el cáncer de estómago fue el diagnóstico central relacionado con su deceso, una enfermedad que suele presentar un deterioro físico progresivo.

Su última lucha: la Fundación Corazón Contento
Pese a su estado de salud, Salvo Basile mantuvo hasta el final su compromiso social. En Cartagena creó la Fundación Corazón Contento, enfocada en apoyar a niños de escasos recursos. Aún con dolores, su prioridad seguía siendo ayudar.
“Su última novia era esa fundación. Me pedía: ‘Ponchito, levánteme 100 kilos de arroz que no tengo para la semana’. Era una preocupación permanente de ver que su fundación estaba fracasando”, contó Rentería en Blu Radio.
La fundación funcionaba en un barrio popular de Cartagena, y será ahora administrada por sus herederos. Era común ver al actor interactuar con los vecinos, reunir alimentos o recaudar fondos para seguir operando.
En sus últimas apariciones públicas, Basile usaba su popularidad para beneficiar a la fundación. Rentería recordó que decía en broma: “Salía y la gente le pedía fotos, y él decía ‘yo cobro por la foto porque eso es para la fundación’”.
Este compromiso social fue una de las facetas más constantes en la vida del artista. Siempre procuró mantener viva su obra benéfica, a pesar de los retos de salud que enfrentaba.
Un italiano que abrió puertas al cine colombiano
Llegado a Colombia en los años setenta, Basile fue clave para conectar al país con el cine internacional. Participó en producciones como La Misión (1986), dirigida por Roland Joffé y protagonizada por Robert De Niro y Jeremy Irons.
Rentería explicó: “Salvo era muy pilo en eso. Era muy buen relacionista con los grandes del cine, y eso lo puso al servicio de Cartagena. Le sirvió mucho a la ciudad”. Su labor permitió que los escenarios colombianos fueran reconocidos por su belleza y potencial fílmico.
Además de su trabajo detrás de cámaras, Basile también actuó. Fue el herrero de la telenovela Calamar y participó en numerosas producciones en los años ochenta. Su apariencia física y carisma lo volvieron un rostro conocido para el público.
Su carrera también abarcó el periodismo. Escribió columnas en El Tiempo, donde combinaba análisis cinematográficos con comentarios sociales. En 2018, celebró 50 años en Colombia con una cena para más de 100 niños en Cartagena.
Basile obtuvo la nacionalidad colombiana tras años de trámites. “Fue burocracia —recordó Rentería—. Me acuerdo que estuve con Roberto Pombo en esa ceremonia. Se la dieron, pero tardó mucho. Él era más colombiano que los colombianos”.
Su legado artístico en cine y televisión
La carrera de Salvo Basile fue amplia y diversa. En televisión, participó en miniseries y novelas durante los años noventa y dos mil. Fue presentador, actor de reparto y productor ejecutivo en varias producciones.
En cine, trabajó en películas como La estrategia del caracol, Ilona llega con la lluvia y El amor en los tiempos del cólera. También actuó en producciones televisivas como Pobre Pablo y Las noches de Luciana.
En su vida personal, llevaba una rutina sencilla. “Los últimos 20 años lo veía siempre en una hamaca, mirando hacia el mar o viendo boxeo en televisión. Le encantaban las peleas viejas de Muhammad Ali”, contó Rentería.
Vivía en Cartagena, donde era una figura reconocida por su amabilidad y su labor social. Su muerte deja un vacío en el mundo artístico colombiano, pero su obra sigue presente en cada producción que ayudó a construir.
Su legado quedará marcado como el del italiano que convirtió a Colombia en su hogar y al cine en su instrumento para contar historias. A los 85 años, su partida deja una huella imborrable.
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