Redacción
Juan Sebastián Sosa
A partir de 2026, sacar la licencia de conducción en Colombia deja de ser un trámite rápido para convertirse en un proceso más riguroso, enfocado en garantizar conductores mejor preparados en las carreteras del país. La medida, establecida mediante la Resolución 20253040037125 de 2025 del Ministerio de Transporte, introduce cambios estructurales que transforman tanto la formación como la evaluación de los aspirantes, con un objetivo claro: elevar los estándares de seguridad vial y reducir los índices de accidentalidad en el país.
El cambio más profundo radica en una separación de funciones que antes no existía. De ahora en adelante, los Centros de Enseñanza Automovilística (CEA) se dedicarán exclusivamente a la formación teórica y práctica, mientras que los exámenes finales quedarán en manos de una nueva figura: los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE), entidades que serán las únicas autorizadas para evaluar a los aspirantes. Con ese esquema, el Gobierno busca eliminar posibles conflictos de interés y blindar el proceso contra irregularidades.
El nuevo modelo también contará con supervisión constante por parte de la Superintendencia de Transporte, que implementará tecnologías de seguimiento y auditoría para garantizar que los resultados sean transparentes y queden correctamente registrados en el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT). La meta es que cada licencia expedida corresponda a un conductor realmente capacitado para circular en las vías del país.

¿Qué cambia en el examen teórico para obtener la licencia de conducción en Colombia?
La prueba de conocimientos ya no se limitará a la memorización de cuestionarios básicos. El nuevo enfoque exige que el aspirante comprenda la normativa y sepa cómo aplicarla en escenarios cotidianos, lo que representa un salto cualitativo frente al modelo anterior.
Los ejes principales de esta evaluación incluyen normas de tránsito actualizadas, interpretación de señalización vial, comportamiento y convivencia con otros actores en la vía, y principios fundamentales de seguridad vial para reducir la accidentalidad. El objetivo es formar conductores más conscientes y responsables en entornos urbanos cada vez más complejos.
Este cambio responde directamente a uno de los problemas más frecuentes en las vías colombianas: conductores que conocen las normas de memoria, pero no saben aplicarlas cuando se enfrentan a situaciones reales de tráfico. Con el nuevo esquema, superar el examen teórico exigirá un nivel de comprensión más profundo y no solo la capacidad de marcar respuestas correctas.
Los CALE serán los encargados de administrar estas pruebas de forma independiente, lo que garantiza que ninguna institución pueda al mismo tiempo enseñar y calificar a sus propios estudiantes. Esa independencia es uno de los pilares sobre los que se construye el nuevo sistema de evaluación.

¿Cómo será el nuevo examen práctico de manejo dividido en dos fases?
Una de las transformaciones más significativas del nuevo proceso es la división del examen de manejo en dos etapas obligatorias y consecutivas. El aspirante deberá superar ambas para obtener su licencia, y no podrá avanzar a la segunda sin haber aprobado la primera.
La primera fase es la evaluación en pista cerrada, donde se comprueba que el aspirante tiene control técnico del vehículo sin los riesgos del tráfico abierto. En esta etapa se evalúan maniobras como arranque y frenado de precisión, uso correcto de luces direccionales, habilidades de parqueo en diferentes ángulos y coordinación motriz y dominio general del vehículo.
Solo quienes aprueben esa primera fase podrán pasar a la prueba en vía pública con tráfico real, que es la etapa final del proceso. En ese entorno, los examinadores de los CALE calificarán la capacidad del conductor para reaccionar ante imprevistos, el respeto por las señales de tránsito en tiempo real y la interacción segura con peatones, ciclistas y otros vehículos.
La división en dos fases busca asegurar que ningún aspirante llegue a las calles sin haber demostrado primero un dominio básico del vehículo en un entorno controlado. Con ese filtro previo, se reduce el riesgo de que conductores sin las habilidades mínimas enfrenten situaciones de tráfico real durante la evaluación.
La supervisión de ambas fases estará a cargo de los CALE, que operarán de forma autónoma frente a los centros de enseñanza. Ese esquema de separación entre formación y evaluación es el núcleo del nuevo modelo y la principal garantía de que el proceso sea transparente y libre de conflictos de interés.
¿Qué son los CALE y cómo cambian el proceso de obtener la licencia en Colombia?
Los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación, conocidos como CALE, son la figura nueva que introduce la Resolución 20253040037125 de 2025 dentro del proceso de obtención de la licencia de conducción en Colombia. Su función es exclusivamente evaluadora: no pueden enseñar ni tienen relación con los centros de formación, lo que garantiza su independencia frente a los resultados.
Antes de esta reforma, los mismos Centros de Enseñanza Automovilística que formaban a los aspirantes eran también los encargados de evaluarlos, una situación que generaba conflictos de interés y abría la puerta a irregularidades en la expedición de licencias. Con la llegada de los CALE, esa doble función desaparece y cada etapa del proceso queda en manos de una entidad diferente.
La Superintendencia de Transporte tendrá la responsabilidad de supervisar el funcionamiento de los CALE y garantizar que sus evaluaciones se realicen bajo los estándares exigidos por la normativa. Para eso, se implementarán tecnologías de seguimiento y auditoría que permitirán verificar cada resultado y registrarlo correctamente en el RUNT.
El nuevo esquema busca que la licencia de conducción en Colombia recupere el valor que debe tener como documento que certifica que una persona está realmente preparada para manejar. Con controles más estrictos y evaluadores independientes, el Gobierno apunta a reducir la accidentalidad vial y mejorar la convivencia en las vías del país.
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