Redacción
Juan Sebastián Sosa
Tessa Romero, una mujer de 50 años oriunda de Málaga, España, ha dejado al mundo reflexionando con su historia. Según le contó al diario británico The Sun, estuvo clínicamente muerta durante 24 minutos luego de sufrir un paro cardíaco repentino. Lo que vivió en ese breve pero intenso lapso, asegura, le cambió la vida para siempre.
Todo ocurrió una mañana, mientras dejaba a sus hijos en la escuela. De repente, su corazón dejó de latir. Los médicos lograron reanimarla después de casi media hora sin signos vitales, pero lo que más llamó la atención no fue su recuperación física, sino el relato de lo que experimentó mientras su corazón no latía.
“Lo primero que sentí fue una paz inmensa, por primera vez en mucho tiempo ya no había dolor físico ni emocional. El sufrimiento había terminado”, explicó. Según ella, su conciencia no desapareció. Por el contrario, sentía que estaba completamente viva, solo que ya no en su cuerpo. “Me vi desde arriba, flotando sobre la camilla del hospital”, dijo.
La socióloga afirmó haber escuchado con claridad a los médicos hablar de un “infarto agudo de miocardio” y de un “paro cardíaco repentino”. Pero al mismo tiempo sintió que no podía interactuar con ellos. “Era como estar presente, pero invisible”.
“Me sentía ligera, como si me hubiera liberado de algo muy pesado”, explicó. Esa vivencia, lejos de asustarla, le brindó una claridad que no había experimentado antes. Y aunque para algunos podría tratarse de una alucinación, Romero asegura que no fue un sueño, ni algo confuso. “Fue real. Lo recuerdo mejor que cualquier otra cosa en mi vida”.
Romero afirma que esa experiencia no fue un sueño. Para ella fue una vivencia real, tan nítida y reveladora que cambió su visión de la vida y la muerte. “Ya no le temo. Entendí que la muerte no es el final, sino una transición”, dijo. Y añadió: “Es como cruzar una puerta hacia un lugar donde todo tiene sentido, donde el amor y la paz lo envuelven todo”.
Una visión transformadora sobre la vida y la muerte
Antes de este episodio, Tessa había estado lidiando con una enfermedad crónica que los médicos no lograban diagnosticar. Durante ese tiempo vivía con miedo, sin respuestas claras, y con una gran angustia frente a la posibilidad de morir.
Pero tras regresar a la vida, su percepción cambió radicalmente. “Ahora no le tengo miedo a la muerte. Entiendo que no es un final, sino una transición”, afirmó. “Es como cruzar una puerta hacia un lugar donde todo tiene sentido, donde el amor y la paz lo envuelven todo”.
Romero también explicó que desde ese momento comenzó a valorar cada instante con más intensidad. “Vivo con más gratitud, con más presencia. Ya no doy nada por hecho”, dijo. Su testimonio ha sido ampliamente compartido en redes sociales, y ha sido inspiración para quienes atraviesan enfermedades o han perdido a un ser querido.
The Sun, medio que publicó su historia original, incluyó también la respuesta de expertos que, si bien no desacreditan su vivencia, indican que las experiencias cercanas a la muerte todavía son objeto de investigación científica. En muchos casos, dicen, se activan zonas del cerebro asociadas con la memoria y la conciencia incluso en situaciones extremas.
Sin embargo, para Tessa, su experiencia fue mucho más que una reacción neurológica. Fue una vivencia real, que le dio paz. Y aunque afirma que jamás podrá explicarla del todo, está convencida de que cambió su vida para siempre.
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