Redacción
Angélica González
Pocos días después de reconocer públicamente que su vacuna contra el COVID-19 podía acarrear un efecto secundario potencialmente mortal, AstraZeneca tomó la determinación de retirar el biológico del mercado obligada por una “disminución en la demanda”.
La farmacéutica - con sede en Reino Unido - hizo pública la polémica revelación después de que varias familias le hicieran una demanda colectiva, alegando que varios de ellos, o de sus seres queridos, se vieron gravemente afectados, e incluso fallecieron, tras inocularse con el medicamento.
El biológico de AstraZeneca, bautizado como ‘Vaxzevria, fue, desde inicios de 2021, una de las principales vacunas en todo el mundo. El número de unidades inyectadas a pacientes se estima en más de 3 mil millones de dosis.
“Como se han desarrollado múltiples vacunas variantes de COVID-19(..), hay un excedente de vacunas actualizadas disponibles. Esto ha llevado a una disminución en la demanda de Vaxzevria, que ya no se fabrica ni se suministra”, explicó un portavoz de la farmacéutica a CNN.
Pese a que incluso la Agencia Europea de Medicamentos ya desautorizó a AstraZeneca para que comercie la vacuna, desde la compañía declaran que están “increíblemente orgullosos” del papel que jugó su vacuna en el fin de la pandemia.
Admitieron que estas vacunas generan efectos colaterales como la trombosis
AstraZeneca reconoció públicamente por primera vez que su vacuna contra el COVID-19 puede provocar un efecto secundario extremadamente raro, pero potencialmente mortal, abriendo así la posibilidad de que el gigante farmacéutico tenga que afrontar el pago de varios millones de libras en demandas.
La farmacéutica, con sede en Reino Unido, hizo la polémica revelación luego de una demanda colectiva de varios millones de dólares presentada por numerosas familias que afirman que ellos o sus seres queridos sufrieron lesiones graves o fallecimientos como resultado de la vacuna, que fue desarrollada con la Universidad de Oxford.
El primer caso se presentó el año pasado, cunado Jamie Scott, padre de dos hijos, quedó con una lesión cerebral permanente después de desarrollar un coágulo de sangre y una hemorragia en el cerebro que le impidió trabajar después de recibir la vacuna en abril de 2021.
Si bien AstraZeneca ha impugnado las afirmaciones, aceptó en los documentos judiciales presentados ante el Tribunal Superior que su vacuna “puede, en casos muy raros, causar TTS”: las siglas son del síndrome de trombosis con trombocitopenia.
Hasta el momento, se han presentado 51 casos ante el Tribunal Superior, y las víctimas y sus familiares piden (algunos de ellos en duelo) piden que se les pague una compensación por daños y perjuicios cercana a los 100 millones de libras esterlinas.
Antecedentes de las vacunas y la trombosis

Los científicos ya habían identificado por primera vez un vínculo entre la vacuna y una nueva enfermedad llamada trombocitopenia y trombosis inmunitarias inducidas por vacunas (VITT) en marzo de 2021, poco después de que se lanzaran las primeras vacunas contra el COVID-19.
Los abogados de los demandantes argumentan que VITT es un subconjunto de TTS, aunque AstraZeneca no parece reconocer el término. “El mundo médico ha reconocido durante mucho tiempo que el VITT fue causado por la vacuna. Solo AstraZeneca ha cuestionado si el estado de Jamie fue causado por el pinchazo”, dijo la esposa del primer paciente con el efecto secundario.
Asimismo, señaló que se han necesitado tres años para que se produzca esta admisión. “Espero que su admisión signifique que podremos solucionar esto más temprano que tarde. Necesitamos una disculpa, una compensación justa para nuestra familia y otras familias que han sido afectadas. Tenemos la verdad de nuestro lado y no nos vamos a rendir”, añadió la mujer.
Las disputas legales
Sarah Moore, del bufete de abogados Leigh Day y quien representa a los demandantes, aseguró que a AstraZeneca “le ha llevado un año admitir formalmente que su vacuna puede causar coágulos sanguíneos devastadores, cuando este hecho ha sido ampliamente aceptado por el sector clínico”.
“En ese contexto, lamentablemente parece que AZ, el Gobierno y sus abogados están más interesados en jugar juegos estratégicos y acumular honorarios legales que en abordar seriamente el impacto devastador que su vacuna AZ ha tenido en las vidas de nuestros clientes”, añadió la abogada.
Por su parte, la farmacéutica emitió un comunicado diciendo: “nuestra solidaridad está con cualquiera que haya perdido a sus seres queridos o haya informado de problemas de salud. La seguridad del paciente es nuestra máxima prioridad y las autoridades reguladoras cuentan con estándares claros y estrictos para garantizar el uso seguro de todos los medicamentos, incluidas las vacunas”.
¿Qué es el síndrome de trombosis con trombocitopenia (TTS)?

La trombocitopenia es una afección que consiste en la formación de coágulos sanguíneos acompañados de un bajo conteo de plaquetas.
Las plaquetas son unas diminutas células sanguíneas que se producen en la médula ósea a partir de células más grandes. Cuando uno se lesiona, las plaquetas se agrupan y forman un tapón para sellar la herida. Ese tapón se llama coágulo de sangre, explican los nstitutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con esa entidad, el recuento normal de plaquetas en adultos está entre 150 mil y 450, mil plaquetas por microlitro de sangre. Un recuento de plaquetas de menos de 150 mil por microlitro es más bajo que lo normal, por lo que es posible que tenga dificultades para detener el sangrado.
La trombocitopenia puede ser potencialmente mortal, en especial si se produce sangrado grave o sangrado en el cerebro. El tratamiento temprano puede ayudar a evitar las complicaciones graves.
¿Por qué se asocia la vacuna de AstraZeneca con el síndrome de trombosis con trombocitopenia?
Lo que hay que tener en cuenta es que la vacuna de AstraZeneca usa un adenovirus (específicamente un virus de resfriado común de chimpancés). Este adenovirus modificado actúa como vehículo para llevar el antígeno al cuerpo humano sin causar enfermedad.
Un estudio publicado en la revista Science Advances en diciembre de 2021 ya había descrito que la interacción entre la superficie del adenovirus utilizado en la vacuna y el factor 4 plaquetario (PF4) presente en la sangre humana puede, en raras ocasiones, provocar una respuesta inmunitaria errónea.
En algunos casos que, en realidad son poco frecuentes, el sistema el sistema inmunitario puede confundir PF4 con el virus y liberar anticuerpos para responder. Los anticuerpos se agruparían con PF4 y terminarían dando lugar a los coágulos de sangre.
Los investigadores describieron el proceso en el que pequeñas cantidades del adenovirus ChAdOx1 de la vacuna ingresan al torrente sanguíneo a través de pequeñas lesiones en los capilares provocadas por la inyección. Esto puede llevar a la formación de un complejo entre ChAdOx1 y PF4, desencadenando potencialmente la formación de coágulos.
Sin embargo, el profesor Alan Parker, quien participó en la investigación, señaló que lo que se tiene es el detonante, pero hay muchos pasos que deben suceder a continuación.
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