Redacción Juan Sebastián Sosa

El debate jurídico en torno a la nacionalidad estadounidense de Abelardo de la Espriella escaló este miércoles 10 de junio luego de que un grupo de exmagistrados de la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), entre otros reconocidos juristas, cuestionaran en un comunicado las implicaciones que tendría esa condición para ejercer la Presidencia de la República. La respuesta de la campaña no tardó en llegar.

 

Germán Calderón España, abogado y representante legal del movimiento Defensores de la Patria, salió al paso de los señalamientos a través de sus redes sociales y en una entrevista con La FM, en la que fue enfático: De la Espriella cumple con todos los requisitos constitucionales para aspirar a la Casa de Nariño y no existe ninguna inhabilidad que lo excluya de la carrera presidencial.

 

Campaña de De la Espriella respondió a polémica por su ciudadanía estadounidense: "ninguna inhabilidad"

 

¿Qué argumentaron los exmagistrados contra la candidatura de De la Espriella’

 

El centro del debate planteado por los juristas está en el juramento que todo ciudadano debe pronunciar al naturalizarse en Estados Unidos. En su comunicado, los firmantes lo citan textualmente: “Por la presente declaro, bajo juramento, que renuncio absoluta y enteramente y abjuro de toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o de los que hasta ahora he sido súbdito o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales (...)”.

 

Para los exmagistrados, ese texto tiene consecuencias jurídicas y éticas de fondo. Al pronunciarlo, De la Espriella habría renunciado formalmente a toda lealtad hacia otros países, incluida Colombia, y adquirido la obligación de apoyar y defender a Estados Unidos contra cualquier actor que ese Estado considere un enemigo, lo que podría incluir eventualmente al propio país.

 

Los juristas también recuerdan que el presidente colombiano es el comandante supremo de las Fuerzas Militares, dirige las relaciones internacionales del país y tiene la obligación constitucional de garantizar los derechos de todos los colombianos, funciones que, en su criterio, exigen una lealtad exclusiva incompatible con los compromisos del juramento estadounidense.

 

 

La conclusión del comunicado es categórica: “La presidencia es entonces un cargo que implica una profunda lealtad y fidelidad hacia Colombia, nuestra Constitución y nuestras leyes, por lo cual no puede ser presidente quien, de manera solemne y con efectos jurídicos, al nacionalizarse estadounidense, ha renunciado en forma absoluta a toda lealtad y fidelidad hacia nuestro país”.

 

Los firmantes aclaran, sin embargo, que la nacionalidad italiana de De la Espriella no representa ningún problema jurídico, tal como tampoco lo ha sido para el presidente Gustavo Petro, quien también ostenta esa ciudadanía. El cuestionamiento está dirigido exclusivamente a las exigencias que implica la naturalización estadounidense.

 

La respuesta del abogado de De la Espriella: “no existe ninguna inhabilidad”

 

Tras hacerse público el comunicado de los exmagistrados, Germán Calderón España reaccionó de manera directa y con mayúsculas en su cuenta de X. “ATENCIÓN, OJO, ESE CONCEPTO NO ES CIERTO, ENTRARON LOS EXMAGISTRADOS Y ABOGADOS QUE LO SUSCRIBEN EN EL CÍRCULO DE LAS MENTIRAS DEL PRESIDENTE PETRO: Los requisitos generales para acceder al cargo de presidente de la República son: i) ser colombiano por nacimiento, ii) ciudadano en ejercicio y iii) mayor de treinta años (sic)”, escribió el litigante.

 

Para Calderón, el argumento de los exmagistrados no tiene respaldo constitucional porque, según explicó, las restricciones relacionadas con la doble nacionalidad aplican únicamente para colombianos que no sean de nacimiento. De la Espriella, en cambio, nació en la Clínica Marly de la calle 49 de Bogotá, lo que lo ubica en una categoría diferente. “La única inhabilidad para ser presidente de la República relacionada con este tema es para quienes ‘tengan doble nacionalidad, exceptuando los colombianos por nacimiento’. Abelardo de la Espriella es colombiano por nacimiento, pues nació en la Clínica Marly de la Calle 49 en Bogotá, por eso lo cobija dicha excepción a la regla”, sostuvo.

 

En la entrevista con La FM, Calderón fue igualmente contundente y reiteró los tres requisitos constitucionales para ser presidente: “El primero, ser colombiano por nacimiento; el segundo, ejercer la ciudadanía; y el tercero, tener más de 30 años”. Según el abogado, De la Espriella cumple los tres sin excepción.

 

Campaña de De la Espriella respondió a polémica por su ciudadanía estadounidense: "ninguna inhabilidad"

 

El representante legal de la campaña también cuestionó el método interpretativo usado por los exmagistrados: “Están aplicando la analogía y acuden a las condiciones éticas de un servidor público y a una cantidad de cosas que no tienen nada que ver”, manifestó. Para Calderón, las inhabilidades e incompatibilidades para ocupar cargos públicos deben estar expresamente consagradas en la Constitución y la ley, y no pueden derivarse de interpretaciones o razonamientos por analogía.

 

Su posición final fue categórica: “Abelardo de la Espriella nació en Bogotá. Él es colombiano por nacimiento y bien podría tener una, dos, tres o cuatro nacionalidades más. La regla de excepción para el colombiano por nacimiento lo habilita para ser presidente sin ningún inconveniente”, aseguró. Y cerró: “No existe ninguna inhabilidad, ninguna incompatibilidad que no le permita ser presidente a Abelardo de la Espriella”.

 

Un debate jurídico sin precedentes que podría llegar a las altas cortes

 

La controversia pone frente a frente dos interpretaciones del texto constitucional que, hasta ahora, no han sido sometidas a prueba en los estrados judiciales colombianos. De un lado, los exmagistrados argumentan que la incompatibilidad no surge de la doble nacionalidad en sí, sino de los compromisos concretos que implica el juramento estadounidense. Del otro, la campaña de De la Espriella sostiene que la Constitución es explícita al proteger a los colombianos por nacimiento de cualquier restricción relacionada con otras ciudadanías.

 

Lo que está claro es que no existe una norma expresa que resuelva el caso ni antecedentes conocidos de un presidente colombiano que haya sido ciudadano estadounidense naturalizado. El debate, por tanto, es genuinamente novedoso en la historia jurídica y política del país.

 

Si De la Espriella resulta elegido presidente sin renunciar previamente a su ciudadanía estadounidense, el escenario más probable es que el asunto llegue a los tribunales. Constitucionalistas han señalado que cualquier demanda de nulidad electoral tendría que tramitarse ante la Sección Quinta del Consejo de Estado dentro de los plazos legales establecidos, y que sería esa instancia la que tendría la última palabra sobre la validez de la elección.

 

Por ahora, la campaña de De la Espriella descarta cualquier problema y avanza en la recta final de la carrera presidencial sin anunciar intención alguna de renunciar a su ciudadanía estadounidense. El debate jurídico, en cambio, seguirá vivo hasta que alguien con autoridad para hacerlo lo resuelva de forma definitiva.

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