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Mervin Yamarte, un joven venezolano de 29 años, rompió el silencio tras haber sido deportado desde Estados Unidos y recluido sin explicación en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), en El Salvador. En entrevista con Mañanas Blu, Yamarte relató los abusos y torturas que, según su testimonio, sufrió durante más de cuatro meses en una de las cárceles más estrictas del continente.
El CECOT, inaugurado por el gobierno de Nayib Bukele como parte de su política de seguridad contra las pandillas, ha sido señalado por organizaciones internacionales por presuntas violaciones a los derechos humanos. Mervin asegura haber vivido allí un verdadero “infierno”.
Una deportación sin previo aviso desde EE.UU.
Yamarte había llegado a Texas con el Estatus de Protección Temporal (TPS) y trabajaba en una tortillería. El 13 de marzo, fue detenido por agentes de inmigración quienes, según afirma, lo acusaron de haber faltado a una audiencia judicial, pese a tener documentos que señalaban lo contrario.
“No me dejaron llamar a nadie, me dijeron que tenía orden de deportación y simplemente me trasladaron. Pasé por varios centros y luego me mandaron directo a El Salvador, sin abogados, sin explicación”, contó.
Reclusión en el CECOT: tortura por todo
La experiencia en el CECOT, según Mervin, fue degradante desde el primer día. “Nos golpeaban por bañarnos, por no bañarnos, por dormir, por no comer. La comida era agua con arroz o caraota. Inhumana”, denunció.
Relató que estuvo encerrado sin ver la luz del sol durante 124 días, en una celda con hasta 19 personas, todas venezolanas, en condiciones de hacinamiento extremo. “Nos trataban como esclavos. Algunos eran obligados a servir comida, limpiar o cortar el cabello a otros”, dijo.
Acusaciones sin pruebas ni antecedentes
El joven afirma que fue acusado de pertenecer al grupo criminal Tren de Aragua, sin pruebas que sustentaran esa acusación. “El director del penal nos dijo que estábamos ahí porque éramos jefes del Tren. Pero yo no tengo tatuajes, ni antecedentes en Venezuela ni en Estados Unidos”, aseguró.
Denuncias de tortura y tratos inhumanos
Mervin describe castigos físicos severos, como ser esposado con los brazos hacia atrás hasta el punto de desmayarse del dolor. “Nos daban patadas con las botas en los tobillos, nos obligaban a arrodillarnos sobre concreto por horas. Nos partían las canillas. Era odio lo que sentían por nosotros”, relató.
Durante su reclusión también identificó otros reclusos colombianos en las mismas condiciones. “No éramos criminales, pero nos trataron como si lo fuéramos”, concluyó.
Acuerdo silencioso y polémico entre gobiernos
El caso de Yamarte no es aislado. Forma parte de los 252 venezolanos deportados en medio de un acuerdo entre Estados Unidos y El Salvador que incluyó el intercambio de prisioneros por diez ciudadanos estadounidenses, según ha informado CNN. Hasta ahora, ni el Departamento de Estado de EE.UU. ni el gobierno salvadoreño han dado explicaciones sobre estos traslados.
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