Redacción Juan Sebastián Sosa

Aida Quilcué, senadora indígena y fórmula vicepresidencial del candidato Iván Cepeda, salió a responder públicamente los cuestionamientos que han circulado sobre su formación académica. A través de un video difundido en la red social X, la líder caucana reafirmó que su conocimiento no proviene de títulos universitarios formales, sino de décadas de trabajo directo junto a los pueblos originarios y de una vida entera recorriendo el país.

 

La candidata a la vicepresidencia también aprovechó el video para aclarar las polémicas declaraciones en las que acusó a los graduados de las universidades más importantes del país de “aprender a robar”, comentarios que habían generado una ola de críticas en su contra. Quilcué insistió en que no está en contra de la educación superior, pero sí defiende la validez del conocimiento ancestral y de los modelos educativos propios de las comunidades indígenas.

 

Aida Quilcué respondió a críticas por no tener título profesional: "una vida de trabajo con mis pueblos"

 

¿Qué dijo Aida Quilcué sobre su formación y su trabajo con los pueblos indígenas?

 

En el video publicado en X, Quilcué fue directa al enfrentar los señalamientos sobre su ausencia de títulos académicos. Con firmeza, explicó que su aprendizaje ha sido construido en el terreno, en contacto con las realidades de las comunidades a las que ha dedicado su vida.

 

“No tengo los títulos que algunos exhiben, pero sí tengo toda una vida entera de trabajo junto a mis pueblos, pero sí he aprendido recorriendo el país”, aseguró la senadora en el video. Con esa declaración, dejó claro que su acumulado no cabe en un diploma, sino en años de ejercicio de autoridad, gestión territorial y defensa de derechos.

 

Quilcué recordó que desde joven asumió responsabilidades de alto peso en su comunidad. Señaló que ejerció “la autoridad de mi resguardo”, espacio desde el cual administró justicia, recursos y territorio. “En ese espacio se administra todo el proceso integral de las comunidades”, puntualizó. Adicionalmente, destacó su paso como consejera mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

 

La senadora también subrayó su papel como constructora de procesos educativos adaptados a las realidades indígenas. “He sido constructora de muchos procesos junto a la sabiduría de nuestros pueblos, como ha sido el sistema de educación propia intercultural”, remarcó. En su territorio, señaló, ya funciona “la universidad propia intercultural”, a la que acceden hoy muchos jóvenes con programas diseñados desde una perspectiva comunitaria.

 

Para cerrar esa parte de su mensaje, insistió en la importancia de llevar la educación formal a los contextos reales del país: “He recorrido en muchas universidades públicas y privadas diciéndoles que se hace necesario ingresar a una educación que permita desarrollar sus conocimientos en la realidad de cada uno de nuestros contextos”, expresó. También pidió no caer en la desinformación y destacó que la educación para los jóvenes es una prioridad en el plan de Gobierno de su campaña.

 

 

Aida Quilcué aclaró sus polémicas declaraciones sobre las universidades y el robo

 

Parte de la controversia que motivó el video de Quilcué se originó en unos comentarios previos en los que la senadora señaló que en las universidades más importantes del país se “aprende a robar”. Esa afirmación desató un intenso debate y fue usada por sus críticos para cuestionar tanto su postura frente a la educación superior como su idoneidad para aspirar a la vicepresidencia.

 

En su respuesta, Quilcué fue enfática en desmentir que su posición implique un rechazo a la educación universitaria. “Es mentira que no creo en la educación superior. Creo en quienes le han aportado al país y en el mundo en defensa de la vida y la dignidad, pero creo también en la sabiduría ancestral de nuestros pueblos que también han contribuido desde los territorios a construir país”, añadió en el video.

 

Con esa aclaración, la candidata buscó situar sus declaraciones en un contexto más amplio: no se trata de negar el valor de la academia, sino de reivindicar formas de conocimiento que históricamente han sido marginadas por el sistema educativo convencional. “Lo hemos puesto en práctica en mi territorio, donde muchos jóvenes tienen hoy acceso a la educación”, señaló al referirse a la universidad propia intercultural que opera en su resguardo.

 

Aida Quilcué respondió a críticas por no tener título profesional: "una vida de trabajo con mis pueblos"

 

El debate, sin embargo, no se agota en la discusión académica. En una entrevista con el programa La Libreta, de Canal Capital, Quilcué ya había hablado con franqueza sobre su propia experiencia escolar. “Mi fuerte no fue estudiar, nunca le puse cuidado a lo que hacían los maestros”, confesó en esa conversación. Allí relató que cursó la primaria en la vereda La Troja, dentro del resguardo de Vitoncó, donde su madre era maestra. Aunque reconoció que no prestaba atención en clases, sí cumplía con sus tareas. “Hacía las tareas y aprendí a leer y a escribir”, recordó. Tras terminar el quinto de primaria, continuó estudios en Popayán, pero los abandonó en octavo grado.

 

Esa trayectoria escolar, lejos de ser un secreto, ha sido parte del perfil público de Quilcué desde hace años. Lo que cambió en los últimos días es la intensidad del escrutinio, impulsado por su nueva condición de candidata a la vicepresidencia en la fórmula con Iván Cepeda.

 

¿Quién es Aida Quilcué, la lideresa indígena que aspira a la vicepresidencia de Colombia?

 

Aida Marina Quilcué Viva nació el 2 de febrero de 1973 en Páez, Cauca. Pertenece al pueblo indígena Nasa del resguardo Piçkwe Tha Fiw y es senadora por la circunscripción especial indígena por el partido MAIS (Movimiento Alternativo Indígena y Social), donde hace parte de la Comisión Primera.

 

Su carrera en la política y el activismo indígena es extensa. Fue gobernadora y autoridad indígena de su resguardo, integró la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) como consejera y delegada oficial ante organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. También fue consejera mayor, coordinadora, representante legal y delegada del CRIC. Participó, en representación de esa organización, en la inclusión del capítulo étnico dentro de las negociaciones de paz con las Farc en La Habana, Cuba.

 

Su vida ha estado marcada también por el dolor y la resistencia. Su esposo, Edwin Legarda, fue asesinado en 2008. Por ese crimen fueron condenados seis militares, el Estado colombiano pidió perdón públicamente en 2018, y la Justicia Especial para la Paz (JEP) asumió la investigación del caso. Quilcué fue además víctima de amenazas y persecuciones por denunciar ese asesinato, lo que no la detuvo en su labor de defensa de los derechos humanos.

 

En 2021 recibió el Premio Nacional de Derechos Humanos, un reconocimiento que sintetiza décadas de lucha en nombre de los pueblos indígenas de Colombia. Hoy, desde la contienda electoral junto a Iván Cepeda, enfrenta un nuevo escrutinio, esta vez sobre su perfil académico, al que responde con la misma contundencia con la que ha enfrentado los desafíos de toda su vida.

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