Redacción admin

Siguen avanzando las investigaciones y procesos judiciales alrededor de la muerte del cantante británico, Liam Payne, quien falleció tras caer de un tercer piso en Buenos Aires, Argentina.

 

Recientemente, la justicia citó a indagatoria a tres imputados por la muerte del cantante. El primero es su mánager, Rogelio Nores, y los otros dos son el camarero Braian Paiz y al empleado del hotel Ezequiel Pereyra. 

 

Nores es acusado por los delitos de abandono de persona seguido de muerte, y facilitación de estupefacientes, mientras que los empleados del hotel solo por el segundo.

 

Recepcionista reveló chats de Liam Payne

 

Además, los investigadores pudieron reconstruir con mayor precisión las últimas horas de Payne gracias a los testimonios de varios empleados del hotel. 

 

Uno de los más importantes es el de Esteban Reynaldo Grassi, jefe de recepción, quien fue imputado recientemente por la jueza Bruniard y presentó conversaciones de texto que demuestran que el exintegrante de One Direction contrató a dos mujeres para "supuestos servicios sexuales".

 

Grassi tuvo acceso a esas conversaciones porque, según contó, Payne estuvo en el lobby del hotel con las dos mujeres. Como ellas no hablaban inglés y Payne no hablaba español, le pidieron al hombre que hiciera de traductor.

 

"Tengo entendido que él estaba más activo de noche, llamaba a recepción de manera insistente para pedir alcohol todo el tiempo y preguntaba dónde podía conseguir drogas, más específicamente cocaína", explicó.

 

Asimismo, el recepcionista explicó que Liam "siempre se mantuvo hospedado solo" y que su mánager solo subía a su habitación eventualmente y por ratos cortos. "La única vez que ingresó alguien distinto fue el día de su muerte. A Payne lo vi pocas veces salir y entrar del hotel, pero como dije, no se mostraba mucho", añadió según el expediente al que tuvo acceso TN.

 

Sobre la noche en que estuvieron las dos mujeres, Grassi explicó: "cuando subieron las chicas, él hizo un pedido de 300 dólares y alcohol".

 

Una hora después, bajaron al lobby del hotel. "como él no hablaba español, ni las chicas hablaban inglés, él me pidió que les hiciera de traductor. Ahí ellas me dicen que él les tenía que pagar, pero no me especificaron los motivos. Me dijeron que él les debía 5000 dólares, pero a mí me pareció sospechoso porque él me había pedido anteriormente 300 dólares, y si bien no soy un experto en el tema, me pareció un poco excesivo el valor de lo que pedían", contó.

 

Grassi comprobó la versión de las mujeres a través de los chats que le mostraron en el celular de una de ellas, donde se puede ver como, supuestamente, Liam las contactó y las citó en el hotel.

 

 

 

 

¿Qué pasó después?

 

"A los pocos minutos, el supervisor, junto con la gobernanta, nos avisaron que desde la habitación de Payne se escuchaban golpes y que estaba tirando y rompiendo cosas. Había ruido a vidrio roto, pero nadie intervino en su habitación", sostuvo Grassi.

 

Tiempo después, Liam bajó solo y se sentó en el lobby en estado de ebriedad. Ante esto, según Grassi, acompañaron a Payne hasta su habitación.

 

"Cuando abrimos la puerta, lo acompañamos de atrás y se quedó dando vueltas. Ahí vi que estaba todo destruido: jarrones, lámparas, su ropa tirada por toda la habitación, las toallas manchadas con vino, botellas rotas. No vi sangre, ni tampoco ningún tipo de droga", mencionó.

 

"Escuchamos que nuevamente estaba rompiendo todo allí dentro, como si estuviera tirando cosas o pateándolas. Nos quedamos escuchando a ver si frenaba o cómo evolucionaba la situación y cómo podíamos intervenir", agregó.

 

En ese momento, tomaron la decisión de llamar a la policía, pero ya era muy tarde. "Apareció uno de los chicos de venta y me dice: ‘Se tiró del balcón’. Le pregunté si estaba vivo y me respondió que no sabía, que había caído en el patio del restaurante y había escuchado el ruido de la caída, pero que nadie había visto la forma en la cual cayó", concluyó Grassi.

 

 

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